El camino del Elefante: “La revolución de las mujeres mexicanas”

Por: Eduardo Rivera Santamaría.

México está en tiempos de lucha, vivimos gritos de guerra cada vez más cercanos uno de otro; las causas aunque parecieran distintas, son las causas que nos unen de espíritu y de corazón, hoy tenemos voz, nos escuchan y hacemos sentir este complejo momento.

Hoy lunes 9 de marzo podemos hablar sobre la enorme lucha de millones de mujeres, usted podrá constatar cuantas de ellas cercanas salieron a que su voz se escuchara hasta el cielo, y este día martes ha llegado el momento del silencio.

Solo con una organización puntual es como se puede lograr algo de esta magnitud, pero sabe, esta misma es el resultado de todo lo que han callado, lo que hemos dejado de ver nosotros mismos, y de lo mucho que nos hace falta por hacer.

Tremenda tarea tienen los gobiernos actuales para poder cumplir con las primicias de mujeres y estudiantes; hemos vivido en estos últimos días una combinación de causas que nos hacen pensar, o que deberían hacernos reflexionar, que queremos y hacia dónde vamos, porque no podemos dejar que la historia siga repitiéndose.

Homicidios, feminicidios, estudiantes desaparecidos, de verdad tenemos que preguntarnos muchas cosas al respecto, porque algo tenemos que hacer diferente si realmente queremos que cambie el país, así que con estas muestras del 5, 8 y 9 de marzo tenemos que poner manos a la obra desde la sociedad y comprometernos, por lo menos con los más cercanos a nosotros, con las nuestras, con nosotros mismos.

Ayer vimos ejemplos que pueden hacer cimbrar a cualquiera, mujeres policías recibiendo agua de las marchistas, de verdad es que el corazón tiene caminos inimaginables y una fuerza descomunal, realmente escribir este camino del elefante ha sido un escaparate para poder describir lo mucho que en lo particular me ha impactado lo que se vive en México.

Afortunadamente no hubo nada que lamentar y mucho por continuar con la frente en alto, con el corazón firme y con la garganta lista para seguir gritando por las que nos han arrebatado, por aquellas que desde muy lejos siguen mirando a las que se quedaron y que están con un pie al frente para continuar en la lucha hasta donde el corazón las lleve.

Si esta fuerza, esta visibilidad no es escuchada y no se atiende, entonces sí que vamos a toparnos con el precio de nuestra propia historia, tendremos que enfrentar tiempos violentos y desesperanza, porque como en toda revolución, habrá que destruir primero, soportar con estoicismo la penumbra y fecundar después.

Si grito, si pinto, si destruyo, ha sido la consigna de las primeras valientes, pero nos falta ponernos en los zapatos de ellas, por el dolor de perder una hija, una hermana, y todo por el simple hecho de ser mujer.

Estaba escuchando un video donde una de nuestras mujeres mexicanas decía con toda claridad, pero como es que me piden que no salga a destrozar lo que encuentro en el camino si a mí me han arrebatado a un ser querido y me han destrozado la vida.

Esa fuerza del corazón debemos fecundarla, debemos cuidarla para que juntos podamos encontrar la paz que tanto le hace falta a México.

Abramos los ojos, juntemos nuestras manos y pongamos nuestro mayor esfuerzo para corregir el camino de sangre que estamos recorriendo, tenemos muchos ejemplos de nuestra Latinoamérica querida que nos han mostrado dolor, muerte, desencanto, economías caídas y  gobiernos fallidos.

No seamos parte de esa triste historia, tenemos mucho por hacer y por ello debemos poner atención a que nos toca hacer desde nuestra trinchera, desde nuestra casa y trabajo, en como educamos a nuestros hijos, en que estamos haciendo en nuestros entornos y saber cómo organizarnos para cambiarlo.

Hoy en el camino del elefante estaremos dando pasos pequeños pero firmes, porque además se querido lector, que compartimos un profundo amor por México.

Hasta la próxima.